Descubre los lugares de interés


Recorre el casco urbano de El Molar y sus alrededores sin prisas, disfrutando de nuestros monumentos y rincones cargados de leyenda y encanto y de unos miradores con magníficas vistas. En la céntrica Plaza Mayor, junto al Ayuntamiento, podrás contemplar la Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, declarada Bien de Interés Cultural. Y no dudes en pasear por las antiguas bodegas y cuevas, visitar la Ermita de San Isidro, situada en un área de gran valor natural o acercarte a la antigua Atalaya de El Molar, de origen musulmán.

El Molar es un destino idóneo para visitar con amigos o con la familia, descubrirás monumentos únicos y os aguardan numerosas anécdotas y curiosidades de nuestra historia. ¡Descubre la Villa de El Molar!

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Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora

Declarada Bien de Interés Cultural, por su enorme valor, es sin duda el monumento más importante y significativo de El Molar. Su construcción data de finales del siglo XV y de la primera mitad del s. XVI. Destacan el conjunto de bóvedas góticas, los capiteles e impostas y la galería exterior, de la última fase del plateresco.

La Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, de origen gótico y renacentista, representa el monumento más destacado de nuestro pueblo. Se encuentra situado en el centro del casco urbano, en la Plaza Mayor, junto al Ayuntamiento.

Su construcción data de finales del siglo XV y de la primera mitad del s. XVI, y fue declarada Monumento Nacional y, recientemente, Bien de Interés Cultural. Se trata de un ejemplo excelente del proceso evolutivo de la arquitectura religiosa en la región. En su origen, fue concebida como una pequeña iglesia de una sola nave y posteriormente se amplió hasta seis veces en menos de un siglo. Es un compendio, por tanto, de los diferentes estilos que confluyen y coexisten, desde el gótico ojival hasta el renacimiento clasicista.

La iglesia es de planta basilical, tiene tres naves, la cabecera cuadrada a la que se adosan por el lado norte la torre y por el sur una capilla comunicada con la sacristía, y el pórtico situado al mediodía. Las capillas, más altas con respecto a las naves, se hayan reforzadas con contrafuertes, y la torre tiene dos vanos por cada cara en la parte superior y en la última restauración han aparecido nuevos vanos en un estrado inferior de lo que pudo ser la torre primitiva. En cuanto al pórtico es de sillería estilo renacentista-purista y consta de cinco arcos carpaneles, sobre columnas con capiteles decorados con sirenas, temas vegetales, cabezas de animales y niños.

Destaca por su riqueza escultórica y por la armonía de su espacio interior. Los elementos artísticamente más valiosos son el conjunto de bóvedas góticas, los elementos escultóricos que adornan capiteles e impostas y la galería exterior, de la última fase del plateresco. La iglesia está construida en mampostería con cadenas de sillares en las esquinas revocada y encalada en su exterior, dejando vista la piedra tan solo en los sillares de las esquinas del templo y  la torre, el pórtico y los contrafuertes.

Ayuntamiento

Situado en la céntrica Plaza Mayor, en la confluencia de la Avenida de España con la Calle Real, se localiza el Ayuntamiento de El Molar. Destaca del edificio la fachada sur, en la que sobresalen cuatro imponentes columnas, sobre las cuales se ubica un gran balcón. En lo alto de la edificación se puede observar un gran reloj.

El Ayuntamiento de El Molar se localiza en el centro del casco urbano, en concreto en la Plaza Mayor, 1. El edificio se encuentra flanqueado por la Avenida de España, al oeste y la Calle de la Carnicería, al este.

De la edificación destaca su fachada meridional, en la que sobresalen cuatro grandes columnas. En una altura superior se ubica un amplio balcón, que da a la Plaza Mayor, sobre cuya barandilla se colocan las banderas institucionales. Encima del balcón se sitúa un gran reloj.

Además de la atención ciudadana a los vecinos y vecinas de El Molar, en el edificio del Ayuntamiento se encuentran los servicios municipales, así como el Archivo Municipal de El Molar y los diferentes despachos y salas de reuniones correspondientes a los diferentes técnicos que trabajan en esta administración y al equipo de gobierno.

Oficina de Turismo

La Oficina de Turismo de El Molar forma parte de la red ‘MAD About Info’ de la Comunidad de Madrid. Se localiza muy próxima al Ayuntamiento, en la Calle Remolino (peatonal). En este edificio se localiza también la Sala de Exposiciones, que alberga muestras de pintura y fotografía, además de presentaciones y otro tipo de eventos.

La Oficina de Turismo Municipal de El Molar, ubicada en la Calle Remolino, 4 (de tránsito peatonal), junto a la céntrica Plaza Mayor y al Ayuntamiento, ofrece al visitante que acude a nuestra Villa toda la información turística de interés, sobre nuestros principales monumentos, lugares dónde comer y alojarse o las rutas que recorren nuestro término municipal.

Pertenece a la Red de Información Turística de la Comunidad de Madrid, ‘MAD About Info’, en la que se incluyen también otras oficinas municipales de turismo, cuyo objetivo es dar a conocer más y mejor la Comunidad de Madrid. Cada una de estas oficinas conserva la identidad propia, y se convierte a su vez en portavoz de las demás y de los municipios que representan.

Este edificio alberga, a su vez, la Sala de Exposiciones. Este espacio expositivo, de titularidad municipal, tiene como objetivo potenciar el trabajo de los artistas, facilitando la difusión de sus obras, de forma que se hagan accesibles a los ciudadanos.

Ermita de San lsidro

La Ermita de San Isidro se localiza muy cerca del casco urbano, en el Cerro de la Corneja, situado al noreste del pueblo. Data de finales del s. XIX, y fue construida por el arquitecto Joaquín Kremel. Se trata de una edificación muy original, al construirse como templo católico pero siguiendo los cánones de un templo protestante.

De estilo neogótico-mudéjar, la construcción de la Ermita de San Isidro data de finales del siglo XIX (1894-1896). Se ubica en lo alto del Cerro de la Corneja, a 852 m de altitud, en una zona de valor natural.

Fue construida por el arquitecto de origen alemán Joaquín Kremel, que pasaba largas temporadas en el antiguo balneario de la Fuente del Toro. Como curiosidad, se tiene constancia que la vizcondesa Ramona Goicochea sufragó las 60.000 pesetas que costó levantar la ermita, para facilitar los cultos religiosos de los visitantes de dicho balneario.

Esta ermita, de planta de cruz latina, es muy apreciada por los expertos, dada su originalidad ya que se construyó como templo católico siguiendo los cánones de un templo protestante. Tiene muros de ladrillo y mampostería en cajas y una cuidada y exquisita decoración exterior a base de jaqueados y formas geométricas logradas gracias a la colocación del ladrillo.

Lamentablemente hay que destacar los continuos expolios que ha sufrido a lo largo de su historia, que fueron mermando su vistosidad inicial, como la pérdida de sus azulejos cartujanos de pan de oro con los que se decoraba el zócalo interior del templo.

Bodegas y Cuevas de El Molar

Ubicadas en distintos cerros que rodean el casco urbano de El Molar, las antiguas bodegas y cuevas de nuestro municipio son uno de nuestros principales atractivos turísticos y gastronómicos, ya que muchas albergan hoy restaurantes y asadores, en los que se pueden degustar sabrosos platos y vino de nuestro municipio.

Las antiguas bodegas y cuevas, situadas en varios de los cerros que rodean nuestro pueblo, se han convertido sin duda en uno de los principales atractivos turísticos del municipio.

De estas bodegas hay que destacar que poseen un valor especial, ya que son una de las escasas representaciones que existen en la comunidad madrileña: muchas de las bodegas y cuevas disponen de una red de pasadizos subterráneos, donde se elabora y se conserva el vino de El Molar. Se piensa que las cuevas más antiguas fueron construidas en tiempo de los árabes, que excavaron tres de los cuatro cerros que rodean el pueblo (La Torreta, Majarromero y El Cabezo).

En la mayor parte de bodegas y cuevas se puede ver diversos huecos laterales, destinados para las tinajas, y fuertes bóvedas reforzadas a veces con arcos de medio punto a base de dovelas de sillarejo. En muchas de ellas, junto a la puerta de entrada hay adosado un edificio que se denomina propiamente bodega y que es donde se elaboraba el vino para posteriormente meterlo al caño para su conservación. Su temperatura constante y grado de humedad perfecto, crea un microclima que es aprovechado para la conservación del vino.

En el cerro de La Torreta, en la parte oriental del pueblo, se localizan algunos de nuestros restaurantes y asadores más conocidos, de afamada reputación. Durante las últimas décadas se ha venido desarrollando una oferta hostelera de calidad, que tiene como base nuestra rica gastronomía, en la que destacan las carnes a la brasa y los vinos naturales producidos en el municipio.

Ermita de la Soledad

Esta pequeña ermita, de origen gótico, es la más antigua de nuestro municipio. Se localiza en la entrada del cementerio, al suroeste del pueblo y al final de la Calle de la Fuente (la cual parte de la Plaza Mayor). Presenta una planta cuadrada y en su interior se encuentran algunas de las tumbas más antiguas del cementerio de El Molar.

La Ermita de la Soledad es de origen gótico, datando su construcción del siglo XVI. Se encuentra situada junto al cementerio de nuestra localidad, a la entrada del mismo. Desde la Plaza Mayor hay dirigirse hacia el suroeste, por la Calle de la Fuente, y en menos de 15 minutos se llega a la ermita.

Su característica más llamativa es la planta cuadrada que presenta la edificación, propia de las capillas templarias de la Edad Media. Desgraciadamente, el artesonado mudéjar del techo, que era el elemento de mayor valor que poseía este templo, en la actualidad ya no se puede contemplar, al haber sido destruido en la Guerra Civil. En el interior de la ermita se encuentran las tumbas más antiguas del cementerio.

Atalaya de El Molar

En un destacado promontorio ubicado 2 km al suroeste del pueblo, se yergue la Atalaya de El Molar, una antigua construcción defensiva de origen musulmán, que pudo haber sido construida en el siglo X. Este tipo de fortificaciones servía para vigilar las fronteras de la época. Constituye un magnífico mirador de gran parte de la comarca.

La Atalaya de El Molar, de origen musulmán, formaba parte de la red de fortificaciones levantadas por los musulmanes, en torno al siglo X, en una serie de cerros desde los que se dominaba gran parte de la región y desde donde se controlaban las fronteras y las principales vías de comunicación.

La ubicada en nuestro municipio, reconstruida parcialmente para evitar su deterioro, se localiza a algo más de 2 km de la Plaza Mayor, siendo accesible en coche (continuando el camino del cementerio) o andando (se tarda una media hora, aproximadamente). Se localiza en un promontorio, denominado Cerro de la Atalaya, a 879 m de altitud, siendo este uno de los puntos más elevados de todo el término municipal.

Este tipo de construcciones, de origen musulmán, eran fortificaciones que servían para vigilar las fronteras y las comunicaciones. En caso de amenaza, se encendían fuegos que eran vistos de una atalaya a la siguiente para poder avisar del peligro.

Muchas de estas atalayas se encontraban en la margen izquierda del río Jarama (Xarama, vocablo bereber que significa río de nadie o río de la frontera). Fueron construidas a lo largo de los siglos IX y X, durante el emirato de Muhamed I de Córdoba y en época de Abderramán III, quien fortificó los principales emplazamientos de la Marca Media contra los cristianos. Estas fortificaciones se controlaban desde la villa de Talamanca del Jarama. Gracias a este sistema defensivo se controlaban también los puertos de Guadarrama y Somosierra.

En otros municipios cercanos también conservan antiguas atalayas de origen musulmán, además de otras edificaciones y fortificaciones, como en El Vellón, Venturada, Torrelaguna, El Berrueco, Torremocha del Jarama y Talamanca del Jarama. Desde esta última localidad, se llevaba a cabo el control de este importante sistema defensivo.

Ermita de Nuestra Señora del Remolino

Ermita situada en la vega del Jarama, a unos 6 Km al sureste del pueblo. De origen neogótico-mudéjar, su construcción recuerda a la de la Ermita de San Isidro, con muros de ladrillo. En su interior se guarda la Virgen del Remolino y hasta este lugar se desplazan todos los años los vecinos y vecinas de EL Molar el Domingo de Resurrección, para recoger a su Patrona.

La Ermita de Nuestra Señora del Remolino, de origen neogótico-mudéjar, fue levantada en el año 1957. Se encuentra situada a las afueras del pueblo, en la fértil vega del río Jarama, a algo menos de 6 Km del centro del pueblo.

Se sitúa donde, según la leyenda, se apareció la virgen a un grupo de pastores, en el paraje conocido como “Huelga del Taral”. En su interior se guarda la imagen de la Virgen del Remolino, y siguiendo la tradición hasta esta ermita acuden los molareños y molareñas el Domingo de Resurrección, para recoger a su Patrona y llevarla después a los festejos patronales, en la fiesta conocida como “Día del pan y queso”. Tras pasar toda la Pascua en el pueblo, la bajan de nuevo a la ermita el domingo de Pentecostés, celebrándose este día la popular romería de “El Taral”.

Arquitectónicamente, presenta un aspecto muy similar al de la Ermita de San Isidro, construida con ladrillo. Presenta una planta basilical, fábrica de ladrillo con cajas de mampostería. La amplia nave tiene una bóveda apuntada y la portada, orientada hacia el oeste, se remata con una espadaña.

Miradores

Desde los diferentes cerros que rodean la Villa de El Molar se obtienen unas magníficas vistas panorámicas de nuestro pueblo y buena parte de la comarca. Consulta en el mapa de arriba su ubicación: algunos están muy cerca del casco urbano y otros, como el Cerro de la Atalaya, algo más alejados. ¡No te los pierdas, las vistas merecen sin duda la pena!

El pueblo de El Molar se encuentra rodeado de alomados cerros, desde los cuales se pueden disfrutar de unas magníficas vistas panorámicas del casco urbano y de buena parte de nuestro término municipal y la comarca.

Al noreste se localiza el Cerro de la Corneja, cubierto por un denso pinar de gran valor natural, y en el cual se ubica la Ermita de San Isidro. Más cerca del pueblo, en el extremo oriental del caso urbano, se encuentra el Cerro de la Torreta, conocido por las numerosas cuevas y bodegas que hay, muchas de las cuales son afamados restaurantes.

Al sureste se emplaza el Cerro de El Cabezo, con algunas de las bodegas más antiguas y mejor conservadas, y donde todos los años se organiza el Belén Viviente de El Molar, uno de los más visitados y bonitos de toda la Comunidad de Madrid.

Por su parte, el Cerro de Majarromero se encuentra al suroeste y, un poco más alejado, se halla también el Cerro de la Atalaya, sobre el cual se puede admirar una antigua atalaya de origen musulmán, construida entre los siglo IX y X. Esta fortificación formaba parte de una red de atalayas defensivas, que controlaban las fronteras. Desde este último punto la vista es realmente espectacular, con la Sierra de La Cabrera de fondo, junto a las estribaciones de la Cuerda Larga, y el angosto valle del río Guadalix en primer plano.

Consulta en el mapa de arriba su ubicación y no dudes en acercarte a estos miradores, ¡las vistas, sin duda, merecen la pena!