Un recorrido por la Historia


Os invitamos a conocer y descubrir la interesante Historia de El Molar, que seguro que os sorprende. Entre otras curiosidades, ¿sabíais que aquí estaba el límite de la Marca Media, un amplio territorio ocupado por los musulmanes durante el Califato de Córdoba, hace más de mil años? ¿Y que por aquí pasaron importantes ejércitos, como las tropas de Napoleón? ¿Y que hubo un conocido y popular balneario, al que acudían importantes personalidades, desde mediados del siglo XIX?

Descubre los hechos históricos más importantes de El Molar, en cada época:

De los orígenes a la Edad Media

No se conoce con exactitud el origen de El Molar, al ser escasos los yacimientos arqueológicos detectados en el municipio. No obstante, es muy probable que la ausencia de testimonios históricos, anteriores a la Edad Media, se deba a la falta de prospecciones, ya que existen indicios y referencias que apuntan al menos al paso de Aníbal por estas tierras, al igual que está documentada la existencia de varias atalayas de su red de comunicaciones que, posteriormente, fueron reconstruidas en época de la dominación árabe.

Los primeros pobladores de la zona, casi con seguridad, debieron ser de origen celtíbero, pues un enterramiento hallado en los Tintos de un hombre en posición fetal dentro de una vasija rodeado de su ajuar funerario así lo atestigua.

De la época medieval sí se cuenta con más información. Entre otras construcciones, se tiene referencia de una antigua atalaya, enclavada entre El Molar y San Agustín del Guadalix, junto a la antigua carretera de Francia, hoy por desgracia desaparecida.

En el siglo VIII había formadas cuatro aldeas en lo que hoy abarca el municipio. Estas eran Aristón, Casas Viejas, Valdelarría, y la denominada Mola o el Molar, fundadas todas ellas muy posiblemente por pastores segovianos. Ya en el siglo XII destaca Mola por su estratégica ubicación entre un cruce de caminos y flanqueada por cuatro cerros.

La Marca Media y la Reconquista

La comarca en la que se ubica El Molar constituyó, durante el siglo IX, una fronteriza de especial relevancia. Hasta aquí llegaban los límites de la Marca Media, un extenso territorio, con capital en Toledo, que tuvo su auge durante el Califato de Córdoba.

En consecuencia, tanto en El Molar como en otros municipios cercanos (El Vellón, Venturada, Torrelaguna, El Berrueco, Torremocha del Jarama y Talamanca del Jarama) se levantaron importantes atalayas, con una clara función defensiva. Hoy en día aún perduran los restos de estas construcciones de origen musulmán, que tienen más de mil años de antigüedad.

Antigua atalaya de El Molar
Antigua atalaya de El Molar

Fue nuestro territorio también testigo de la Reconquista llevada a cabo por Alfonso VI de León, durante la fase de expansión de su reino que tuvo lugar entre 1072 y 1086. Además de la ocupación de Toledo (en 1085), llevó a cabo la toma de otras ciudades, como la entonces ciudad de Maŷriṭ (Madrid). La incorporación del territorio situado entre el Sistema Central y el río Tajo, donde se ubica El Molar, sirvió de base de operaciones para la corona leonesa, y desde aquí pudieron emprender un mayor hostigamiento contra las taifas de Córdoba, Sevilla, Badajoz y Granada.

Tras la Reconquista y la posterior repoblación cristiana, El Molar pasa a pertenecer a Talamanca y con ella al Arzobispado de Toledo. Desde entonces se acepta una nueva nomenclatura toponímica, derivada de su situación geográfica, como es el caso de Valdepiélagos, Valdetorres, que derivan de valle o El Molar, que deriva de Mola.

Indicar que en nuestro municipio también quedan restos de la ocupación mudéjar, que están documentados en el recuento realizado por el Conde de Salazar de los moriscos castellanos a su paso por Burgos.

Siglos XVI, XVII, XVIII

El Molar dependió de Talamanca hasta el año 1564, fecha en que Felipe II le concedió el Título de Villa a los vecinos de El Molar mediante el pago a la corona de una cantidad fija por cada vecino para la concesión de la misma. Sin embargo, poco tiempo después el rey volvió a vender el municipio a Don Antonio de Equino y Zubiarre.

Durante este periodo, los molareños debieron dedicarse a la agricultura de cereales y a la ganadería. En esta época El Molar tenía un entramado urbano medieval, con una importante influencia árabe: en el centro destacaba la Iglesia, junto a la cual se ubicaban las dependencias de los señores del lugar.

La ubicación de El Molar, junto al antiguo camino de Francia, ha sido clave en numerosos acontecimientos históricos que marcaron el futuro de la población. Así, se tiene constancia que en el año 1710 los ejércitos ingleses del Archiduque de Carlos de Austria arrasaron la villa en su marcha hacia Madrid.

Según el Catastro del Marqués de la Ensenada, en 1753 El Molar pertenecía al señorío de Veroiz, integrado en la provincia de Guadalajara. El casco urbano estaba integrado por la plaza principal, formando grandes manzanas escasamente edificadas. Algunas de aquellas casas aún perduran. Se conservan también las llamadas Cuevas del Vino, que ya entonces eran utilizadas como bodegas. En 1770 El Rey Carlos III concede a la Villa de El Molar el título de Villa Noble e Ilustre.

Siglos XIX y XX

La Guerra de la Independencia también causó estragos en nuestra villa, especialmente en julio de 1808, cuando las tropas napoleónicas atravesaron nuestro territorio de camino a la capital, en su intento de conquistar la Península Ibérica. Se ubicó también aquí, años más tarde, en 1823, un cuartel del general Zayas para hacer frente al ejército francés de “Los cien mil hijos de San Luis”.

Durante el siglo XIX el municipio apenas sufrió cambios. Se cree que vivían unas 1.150 personas con una economía de cereales, leguminosas y ganado lanar. La industria era escasa, contaba con un molino harinero, una tejería y una arriería.

La estratégica ubicación de nuestro pueblo, junto a una de las principales vías de comunicación del país (camino de Madrid a Francia), marcó el desarrollo económico. La actividad comercial constaba de tres tiendas de paños, algunos puestos de vino y comestibles, así como la exportación e importación de pieles, calzados y demás artículos de que carece la población. A finales del siglo XIX El Molar constituía uno de los principales centros comerciales de la comarca, y hasta nuestra villa acudían a abastecerse habitantes de otros pueblos cercanos.

El Balneario de la Fuente del Toro

Desde mediados del siglo XIX y hasta la Guerra Civil nuestro municipio fue conocido por albergar uno de los balnearios más populares de esta época, el Balneario de la Fuente del Toro. Se piensa que ya desde principios del siglo XVII se tenía conocimiento de las propiedades del agua que surgía de un manantial situado en un cerro próximo a El Molar.

Acudían a beber las aguas de la Fuente del Toro, que era como se llamaba el manantial reyes, aristócratas, políticos, financieros, literatos y gentes del pueblo llano, gracias a sus propiedades curativas.

El Balneario se construyó en el año 1846 y durante la segunda mitad del siglo XIX su mayor esplendor. Hasta acudían los nobles de la época, y personajes de la talla de la Infanta Isabel (conocida como La Chata), hija de Isabel II. Durante el primer tercio del siglo XX nuestro municipio sigue recibiendo la visita de grandes personalidades, que acuden al Balneario en busca de las aguas curativas.

Balneario de El Molar
Guia del Bañista en El Molar

Para conocer cómo era el Balneario, podéis consultar la “Guía del bañista de El Molar (Fuente del Toro)”, un documento del año 1897, en el que encontraréis infinidad de curiosidades sobre las instalaciones del balneario y las propiedades curativas que tenían las aguas de la Fuente del Toro, conocidas en toda la región madrileña.

Fuente: Biblioteca Digital de la Comunidad de Madrid (www.bibliotecavirtualmadrid.org).

Durante la Guerra Civil (1936-1939), nuestro municipio sufrió importantes daños, terminando con la historia del balneario. Las posteriores labores de reconstrucción y repoblación del municipio fueron convirtiendo, de nuevo, a El Molar en un municipio lleno de encanto.

Todavía mantienen cierta importancia la agricultura, con un claro protagonismo de nuestros viñedos y el vino de El Molar. Nuestra Villa ha sabido adaptarse a las exigencias de la época y los tiempos actuales. Hoy en día nuestras tradiciones, cultura, fiestas tienen una identidad propia y constituyen eventos de gran interés turístico.